Entre Valles. Creer para ver.

September 1, 2016

Con este artículo, Del Valle al Silicio abre un nuevo espacio para compartir la experiencia de bloggers invitados.  Hoy recibimos con mucho gusto a Miguel Casillas, Fundador y Director Ejecutivo de SV Links, una organización dedicada a promover los lazos entre y dentro de las comunidades empresariales de los países emergentes y del Silicon Valley. Miguel fue anteriormente co-fundador de Ovalpath, una startup vendida en US$9 millones en el año 2013. Ha sido inversionista de varias startups -entre estas Loki Studios, vendida a Yahoo- y ha trabajado en ingeniería y desarrollo de negocios en IBM y ASCI. Miguel es Ingeniero Electrónico del Tec de Monterrey, con un MBA de IPADE.

 

Un reconocido empresario colombiano me invitó a conversar sobre un proyecto en aras de hacer realidad que Medellín sea la ciudad más innovadora del mundo. La vista que tuvimos desde el lugar de reunión me evocó la misma imagen que vi cuando llegué a Silicon Valley en California: Un valle verde, un bosque tupido entremezclado con una zona urbana rodeada de montañas. Esa vista que tuve en Medellín me provocó la misma pregunta cuando de un sólo vistazo pude apreciar todo Silicon Valley ¿Cuánto vale este lugar? ¿Cuánta riqueza se genera aquí? En la imagen inferior (Valle del Silicio) sí conozco el dato, 4 trillones de dólares es el valor de mercado de las empresas que ese bosque produce.  En la imagen superior (Valle de Aburrá) desconozco ese dato, pero lo que sí sé es que tiene potencial de generar una riqueza descomunal. El Valle de Santa Clara, California contiene a la ciudad de San Jose que es la tercera ciudad del mundo con mayor ingreso per cápita, Medellín es la número 285 en ese ranking, pero es la 46 en el mundo en crecimiento económico del año 2013-2014 y la primera en América Latina en esa categoría.  Esto demuestra una ciudad pujante y con gran potencial pero....

 

Sólo le falta una cosa

 

Como muchas ciudades emergentes en el mundo, Medellín no es la excepción en la promoción de una cultura de emprendimiento e innovación y el hecho de haber obtenido ese título como la ciudad más innovadora por la implementación de sus programas sociales y el diseño de infraestructura lo corrobora.

 

Antes de viajar a Colombia mi expectativa sobre el país y la ciudad de Medellín era muy distinta. Sin duda muy influenciada por sus hechos del pasado que los medios de comunicación han divulgado. Confieso también que mi sorpresa se debió a mi “exceso” de ignorancia y a mi propia visión limitada y centralizada sólo en mi país de origen, México.

 

Mis anfitriones en Medellín no me dejarán mentir sobre el impacto y asombro provocado al recorrer el camino del aeropuerto a la ciudad mientras contemplaba la belleza natural del Valle de Aburrá y de las montañas que lo rodean. Justo quiero acentuar esos aspectos que le faltan a Medellín, que también escasean en mi país de origen y que le detiene para detonar todo su potencial.

 

Antes de pasar a enumerarlos sólo quiero resaltar algo que Bill Gates ha mencionado sobre América Latina y que está recogido en el libro “Basta de Historias” de Andrés Oppenheimer. Bill Gates comenta que a América Latina le falta humildad para conocer su rezago. Sin duda estas palabras me hirieron el orgullo inicialmente pero después de desarrollar mi actividad profesional por más de una década entre Silicon Valley y ahora Tel Aviv (desde donde escribo estas líneas) definitivamente estoy de acuerdo con Bill Gates, aunque con un matiz diferente. Esa forma de proceder nuestra se debe a que normalmente no hemos estado expuestos y presentes de manera masiva con el resto del mundo, es decir, somos muy localistas. Es decir, estamos metidos en cada una de nuestras ciudades latinoamericanas como en peceras pequeñas, todas ellas dentro del océano del mundo global y son pocos los peces que se animan a salir de ellas.

 

No pretendo comparar las infraestructuras, sistema legal o nivel educativo de estos polos de desarrollo versus los de Medellín y el resto de Latinoamérica. Lo que quiero resaltar en mi comparación es lo que otras regiones emergentes del mundo están realizando desde Silicon Valley por sus respectivos países mediante la conexión de redes profesionales.

 

La población total de las ciudades que comprenden Silicon Valley es cerca de 3 millones de habitantes, de los cuales casi la mitad son extranjeros y donde se hablan cerca de 100 idiomas y dialectos. Este mosaico cultural influye sobre manera en la forma de hacer negocios y abordar los problemas desde ángulos muy variados. El mayor beneficio de estar ahí es que en tan sólo un radio de 50km a la redonda de la Universidad de Stanford se tiene acceso a una red profesional que te conecta literalmente con todo el mundo. Phil Labin, el fundador de Evernote dice que para mejorar las oportunidades de obtener fortuna y tener suerte es necesario, abrir la mente, conectarse con muchísima gente, cambiar la rutina, aprender de las experiencias y tener las agallas de tomar riesgos.

 

Sin mayor esfuerzo, como el que cualquier emprendedor pone en Medellín para desarrollar un proyecto para su mercado local o regional, ese mismo esfuerzo si lo ejecuta desde Silicon Valley se vuelve global y como resultado tamaños de negocio de alcance mayor.

 

El problema de los intentos pro-emprendimiento en América Latina es que a pesar de que todos hablamos prácticamente el mismo idioma y entendemos un portugués básico, no salimos de nuestras localidades, a veces ni siquiera en nuestros propios países a descubrir, ofrecer y resolver problemas que abarcan a regiones más amplias. No necesariamente la solución es hacer que todas las empresas sean globales, pero si realmente se quiere hacer de una ciudad o región un polo de desarrollo importante es necesario que esté conectado con mercados más grandes y desgraciadamente a pesar de los numerosos tratados de libre comercio que tenemos entre los países latinoamericanos estos se enfocan al intercambio de “commodities”, materias primas, manufactura y no necesariamente al intercambio de talento emprendedor.

 

Siguiendo con las cifras

 

De los casi un millón doscientos mil extranjeros que hay en Silicon Valley cerca de 300,000 son mexicanos, de hecho es la minoría más grande por mucho, pero sólo el 0.5% del total de fundadores de startups en Silicon Valley son mexicanos cuando cerca del 28% son de la India. Otro tanto 0.05% de emprendedores en Silicon Valley son del resto de América Latina (sin incluir a México). En otras palabras: por cada emprendedor latinoamericano hay 8 asiáticos de raza amarilla y 3.5 de la India. La gran mayoría de los mexicanos en Silicon Valley son de origen muy humilde y de formación básica o nula que desempeñan trabajos manuales y de servicio. Ellos son los que nos representan a Latinoamérica en la Capital mundial de la innovación. Por desgracia también, al no estar en el radar de Silicon Valley sumado a la ignorancia o baja cultura general de los “geeks” en Silicon Valley ven que todo América Latina es exactamente igual desde México hasta tierra de fuego. En un viaje reciente a Bolivia, me preguntaron algunos amigos de California, ¿en qué parte de México está Bolivia?

 

Fuente: Data Source: U.S. Census Bureau, 2000 Decennial PUMS, 2008 American Community Survey PUMS  http://siliconvalleyindicators.org/pdf/index2010.pdf

 

 

En un encuentro con Tim Draper, uno de los inversionistas más reconocidos en Silicon Valley, quien ha invertido en empresas como Tesla Motors, Skype, Hotmail, Baidu entre muchas otras nos comentó acerca de sus buenas conexiones con Colombia gracias a que la nanny con quien han crecido sus hijos, y tiene 25 años trabajando con ellos, es de Colombia. Me pregunto, si uno de los inversionistas de capital de riesgo más importantes de Silicon Valley tiene el concepto de un país como Colombia a través de la nanny , ¿cuándo se va a acercar a invertir en Colombia?  Pero la culpa no es de la nanny , ella ya está haciendo su parte al dejar su patria y desde ahí enviar remesas de regreso, más bien me pregunto ¿dónde están la representación de los mejores emprendedores de Colombia que deberían acercarse a gente como Tim Draper? La misma pregunta aplica al resto de los emprendedores de Latinoamérica.

 

Este mismo fenómeno se presenta en la poca presencia de profesionales de origen hispano trabajando en las empresas más representativas de Silicon Valley. La gráfica siguiente lo demuestra:

 

 

Por azares del destino en el año 2009 me fui a vivir a Silicon Valley a trabajar en una startup. No me tomó mucho tiempo en advertir la poca presencia de mexicanos en el ecosistema de emprendimiento por lo que decidí fundar una organización hoy llamada SV Links con la misión de aumentar las conexiones y presencia de empresarios, inversionistas y emprendedores de México en este lugar. Sin embargo, el constante contacto con gente de todo el mundo, aprendí que esa problemática se presentaba en toda la región de América Latina y no sólo en México. Gracias a ese “networking” internacional disponible en un radio de 50km a la redonda de mi casa, logramos que nuestra organización llegara a tener presencia e impacto en 21 países en tan sólo 18 meses. Ahora me hago la pregunta ¿qué hubiera pasado si este esfuerzo lo hubiera hecho sólo en México? No lo sé, pero difícilmente hubiéramos llegado a tener el impacto y conexiones en el resto de los países de América Latina.

 

Gracias también a esto conocí a un profesional “paisa” de primer nivel, formado en una de las mejores escuelas del mundo en Computación y que trabaja en Google. Derivado de eso también conocí la ciudad de la “Eterna Primavera” y al empresario que mencioné al principio que pretende hacer de Medellín la ciudad más innovadora de América Latina. Estoy seguro que lo va a lograr, mi única recomendación es que para ayudar a acelerar esto, hay que salir de Medellín.  Hay que hacer redes profesionales más extensas. Si no me creen les sugiero que lean el libro “Secretos de Silicon Valley” al menos el prólogo para que vean el beneficio que pueden traer las startups a sus países si estas salen de sus países. Suena contradictorio aparentemente, pero justo estoy viendo este fenómeno en Tel Aviv, donde muchas de las startups tienen conexiones, oficinas, mentores, inversionistas, clientes de Silicon Valley.  Sin duda la historia del peregrinaje del pueblo judío, aun cuando muy doloroso, hoy en día les está rindiendo fruto, a pesar de estar muy arraigados en Israel tienen conexiones en todo el mundo gracias a esas diásporas del pasado y del presente.

 

Una nota final sobre la querida ciudad de Medellín que no puedo dejar de lado: en ningún lugar del mundo he podido experimentar la más cálida de las recepciones y un sentido de hospitalidad inigualable. Esa calidez la debe aprender sin duda el Silicon Valley.

 

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